Lactancia en el niño con labio y paladar hendido
El amamantamiento en niños con labio y paladar hendido presenta desafíos que deben abordarse para lograr el éxito. Las madres necesitan apoyo emocional para aceptar la malformación y poder integrar al niño en la dinámica familiar. La alimentación puede ser difícil, lo que puede afectar el peso y la talla del niño, y aumentar el riesgo de infecciones respiratorias y otitis media, lo cual puede afectar la dicción. Se requieren intervenciones quirúrgicas y un tratamiento multidisciplinario para abordar los problemas adicionales, como caries, alteraciones bucales y problemas de habla y lenguaje.
La lactancia materna favorece el vínculo madre-hijo, proporciona una adecuada nutrición y previene infecciones respiratorias y de oído, promoviendo un desarrollo adecuado. En el caso de los niños con paladar intacto, la prensión puede ser un desafío, pero se puede mejorar mediante técnicas como tapar la hendidura con el dedo de la madre durante la lactancia. Se ha demostrado que la queiloplastía, cirugía para corregir el labio, mejora la ganancia de peso y facilita la transición a la alimentación oral, siendo más beneficioso y económico alimentar al niño con leche materna en el posoperatorio.
La dificultad para amamantar a niños
con labio y/o paladar hendido depende de la gravedad del defecto. En estos
casos, la succión mecánica puede ser deficiente debido a la falta de espacio en
el paladar. Se puede utilizar una placa obturadora para mejorar la
alimentación. Es importante brindar apoyo a las madres y enseñarles cómo
extraer la leche, ya sea manualmente o con un sacaleche. En algunos casos,
puede ser necesario suplementar al bebé si no se logra una extracción
suficiente. Se pueden utilizar diferentes posiciones y técnicas, como mantener
al bebé en posición vertical, dirigir el pecho hacia la boca y usar una placa
obturadora. También se puede utilizar un suplementador casero o comercial. El
objetivo es alimentar al bebé de 8 a 12 veces al día.
Las madres deben estar conscientes de los
indicadores de una transferencia de leche adecuada. Estos incluyen una pérdida
de peso del bebé no mayor al 7% durante los primeros 10 días, evacuaciones
amarillentas con grumos después del primer día de vida, al menos tres
evacuaciones en 24 horas, orinar al menos 6 veces al día y recuperar el peso
entre los 10 y 14 días. Además, se puede escuchar al bebé tragar durante la
alimentación.
El uso de un suplementador tiene ventajas y
desventajas. Es económico y permite proporcionar leche materna, pero puede
causar dependencia y afectar la succión si la leche no fluye rápidamente.
Es importante realizar un seguimiento del peso y
la talla del bebé, con visitas regulares a los 7 días, 14 días, al mes y luego
mensualmente, o antes si no está ganando peso adecuadamente. Esto debe continuar
hasta los 12 meses, luego a los 18 meses, 2 años y posteriormente de forma
anual.
El crecimiento y desarrollo del bebé son
aspectos importantes. En la mayoría de los casos, no hay otros problemas, pero
es necesario tratarlos adecuadamente. Se recomienda no ocultar al bebé,
interactuar con él, permitirle movimiento, no abrigarlo demasiado y que asista
a una escuela regular.
Referencia:
Martínez, A. (2015). Lactancia en el niño con labio y paladar hendido.
Lactancia Materna. CUAIEED/Facultad de Medicina-UNAM. [Vínculo].

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